En primera persona

Victoria Herrezuelo lleva ya cinco años largos trabajando de forma discontinua en la Biblioteca Universitaria de la UVa, en distintos centros. 

Victoria, Vicky, es una persona joven, vital, alegre, optimista, muy trabajadora… pero tiene algunas dificultades para moverse como la mayoría. 

Con gran amabilidad ha aceptado a responder a nuestras preguntas para compartir con todo el mundo su historia, a través de este blog del Grupo de Responsabilidad Social de la Biblioteca Universitaria.

 

Victoria Herrezuelo

 

  • Cuéntanos cuál es tu discapacidad 

Tengo parálisis cerebral por paraparesia, es decir que me afecta a la movilidad de las cuatro extremidades de distinta forma en cada una de ellas. 

Mi discapacidad me acompaña desde el nacimiento, porque el anestesista tardó algo más de la cuenta en sacarme, provocándome la falta de oxígeno por unos minutos, que añadido a venir con cordón umbilical envuelto al cuello, afectó a la zona de cerebro que regula el equilibrio y la movilidad. 

  • ¿Cómo percibías tu día a día en la niñez y la adolescencia? 

Hoy, viéndolo con perspectiva, puedo decir que tuve una niñez feliz, aunque en ese momento, algunas veces sólo veía lo que no podía hacer en relación al resto de niños. A pesar de ello, tenía una completa integración en el colegio gracias a mi cuidadora, profesores y amigos de clase.  

También ayudó la gran familia que tengo, uno de mis grandes pilares;  me trataban como una más, luchando por mí en esta etapa, ayudándome a saltar cualquier obstáculo y a divertirme con todo lo que hacía. 

La adolescencia fue algo más complicada: el paso al instituto, profesores más indiferentes a mis necesidades, compañeros que van a lo suyo… Y por mí misma, que si antes apenas me fijaba en mis limitaciones, ahora no hacía otra cosa. Pero bueno, con suerte, el tiempo y la madurez lo pone todo en su sitio.  

Sin embargo, algo que viví en ambas etapas y que tristemente sigo viviendo, y me genera mucha rabia e impotencia, es la de ir andando por la calle y que la gente se me quede mirando o se gire para ello, y formule la palabra que más odio: “Pobrecilla”. ¡Qué atrevida es la ignorancia!

  •  ¿Cómo fue tu paso por la universidad?

Fue más sencillo de lo que imaginé en sus comienzos, pero empecemos por el principio: afortunadamente, las personas con discapacidad tenemos matrícula gratuita y eso me permitió ir a la universidad. 

Yo estudié Biblioteconomía y Documentación en la Universidad de Salamanca, lo que supuso un gran cambio en mi vida; no por estudiar, eso nunca me asustó, sino porque yo soy palentina y tuve que trasladarme a vivir allí.  

Puede que para un joven de 20 años esto no sea un problema, pero para una joven de 20 años con discapacidad, que para tener una vida independiente necesita la ayuda constante de sus padres y hermanos, es todo un mundo. A pesar de todo, fue un reto que superé, y con éxito, gracias a que en Salamanca se encontraba el C.R.M.F. (Centro de Recuperación de Personas con Discapacidad), que aunque en un centro estatal para ayudar a las personas con diversidad funcional en su inserción en el ámbito laboral, impartiendo cursos propios, en su día tenían un pequeño cupo de plazas destinadas a personas que salían a estudiar a la universidad u otros centros. 

En el C.R.M.F. encontré el apoyo que necesitaba para mi desarrollo personal (comer,  vestirme, asearme…), pero muy rápido esa ayuda se limitó únicamente al apoyo en el momento del comedor, puesto que en las demás actividades diarias espabilé como la pólvora, y logré no tener que pedir ayuda, salvo en ocasiones puntuales. Un aprendizaje vital, que llegó para quedarse e impulsar mi independencia. 

En relación a los estudios universitarios, mi clase era muy pequeña, como mucho 30 personas, quitando repetidores en alguna asignatura, y formábamos una pequeña familia. Además, desde el principio, y más tarde con mi grupo, conté con ayuda para seguir las clases con normalidad, ya que gracias a la ayuda técnica que me facilitaba el Servicio de Asuntos Sociales de la USAL (un cuaderno formado con hojas de calco), mi compañera podía coger sus propios apuntes y yo quedarme con la copia; cierto es que yo también cogía mis propios apuntes, pero con un importante límite de velocidad de escritura, lo que me impedía seguir la clase.

 

A pesar de encontrarme ya en la etapa adulta de mi vida y, se supone, que rodeada de personas también adultas e inteligentes, tuve que seguir saltando obstáculos con algunos de mis profesores. Trabas que tenía que resolver yo misma, puesto que el Servicio de Asuntos Sociales prefería no intervenir, lo cual no es muy entendible, pero es lo que había. 

Parece ser que en mi facultad no había existido ninguna otra estudiante que necesitara hacer los exámenes orales o con ordenador, o con más tiempo, y esta situación era vista por los docentes como un problemón o un incordio. ¡Qué pena! En cambio, otros profesores lo veían con normalidad y eran ellos los que conversaban conmigo para hacerlo lo más sencillo posible y siempre con la misma prueba que al resto de mis compañeros. Porque hay que dejar claro que las personas con discapacidad, o al menos yo, no queremos que se nos exija menos que al resto, ni que nos regalen las cosas, más bien todo lo contrario. De hecho nuestro esfuerzo suele superar al de los demás; al menos yo jamás me he quejado de tener que hacerlo; es algo que va intrínseco con mi forma de ser, pero sí que me quejaba cada vez que tenía, o que actualmente tengo, que enfrentarme a un examen, repetir de nuevo el discurso y tener que demostrar mi valía para volver a conseguirlo. Todo ello me causa mucha frustración y a veces me genera tirar la toalla para no volver a pasar por dicha situación, lo cual es un error por mi parte. 

  •  ¿Te resultó fácil acceder al mundo laboral? ¿Cuál fue tu primer empleo?

Antes de incorporarme al mundo laboral yo ya tenía en mente que mi objetivo era el empleo público, no sólo por las salidas que tiene mi carrera, que son la mayoría, sino porque la sociedad todavía no ve las posibilidades de las personas con discapacidad en el trabajo, sobre todo las que tenemos discapacidad física y con formación. De hecho, en las pocas opciones donde he podido acceder, a través de asociaciones que trabajan en la búsqueda de empleo o Centros Especiales de Empleo, me han dado la razón, al decirme que, con mi preparación, no había empleos en la zona que buscaba. 

A pesar de esta realidad, yo he tenido mucha suerte: nada más salir de la universidad me cogieron como becaria en las Bibliotecas Municipales de mi ciudad.  

Ya sabemos que ser becario no es lo ideal, pero a mí me permitió aprender y coger soltura; pero cierto día ya dices: hasta aquí. En total estuve tres años de becaria, pero estábamos en plena crisis económica. 

Lo dejé con el objetivo de prepararme oposiciones, que tampoco salían, pero de momento iba presentándome a bolsas de empleo (e hice unas pequeñas prácticas en la Biblioteca del Campus de Palencia “La Yutera”). De esta forma conseguí en 2016 entrar en la Universidad de Valladolid. 

Justo dos meses antes de esto encontré mi primer empleo como tal, sin contar mi tiempo como becaria: fue en la Biblioteca de la Escuela Superior de Arte Dramático y Danza de Castilla y León, pero el contrato era de tres meses, así que, en cuanto me llamaron de la UVa y me comentaron las condiciones, lo dejé. 

  •  Al incorporarte a la UVa ¿te sentiste bien recibida?

Me sentí muy bien, me acogieron como una más y sin ningún tipo de prejuicio, lo cual es vital, ya que neutraliza los miedos y te sientes con ilusión de trabajar y de participar en otras cuestiones de la biblioteca. Tengo un buen recuerdo de la Biblioteca del Campus Miguel Delibes.

  • Además del servicio de bibliotecas, ¿contactaste con algún otro servicio universitario? 

Más bien, cuando fui a firmar el contrato, me recibió Rafael, trabajador social del Secretariado de Asuntos Sociales de la Universidad, y puso a mi disposición toda la ayuda del Servicio, solicitando por ejemplo a la Universidad que me adquiriera una carcasa agujereada para el teclado del ordenador, con el fin de no tener que llevar la mía de casa.

Teclado adaptado personal

 Teclado adaptado

 

  • ¿Has tenido que rechazar algún empleo por dificultades relacionadas con la movilidad? 

Por suerte, no. 

  •  ¿Cómo ves los edificios que has conocido de la Universidad? ¿Aprueban en accesibilidad? ¿Suspenden? 

Si soy sincera, la mayoría de los edificios de la UVa en los que he estado son accesibles en el sentido de que tienen acceso sin escalones para una persona con discapacidad física, pero existen otras infraestructuras, como las puertas de entrada, que son de tirar y bastante pesadas, y que impiden un acceso  independiente de estas personas, que no les queda otra que pedir ayudar. Además, la falta de pasamanos en ciertas zonas supone un riesgo para la seguridad y estabilidad de estas personas. 

En la Biblioteca de Derecho el ascensor no es de libre acceso, con lo que hay que depender siempre del personal bibliotecario para que te facilite el acceso y el movimiento entre las diferentes plantas.

En resumen, queda mucho por hacer para conseguir la accesibilidad plena a los edificios de la UVa.

  • ¿Dónde trabajas actualmente? 

Ahora trabajo en los Servicios Centrales de la Biblioteca Universitaria, que se encuentran ubicados en la Biblioteca General Universitaria “Reina Sofía”. 

  • En el edificio actual ¿cuál es la mayor dificultad para ti? 

Actualmente, el acceso, pero en breve no va a ser ningún problema porque por fin están haciendo la obra para su adaptación. Además, hace un tiempo se puso un pasamanos en las escaleras para el día que fallara el ascensor, y esto facilita mucho las cosas.

 

 

Tras dicha obra, el principal problema será acceder a la sala “Espacio Abierto”, pero con ayuda de mis compañeros, en el caso de que tenga que subir las escaleras, problema solventado. 

  • ¿Utilizas alguna herramienta especial en tu trabajo, o alguna adaptación especial? 

Como he comentado antes, utilizo un teclado con una carcasa de metacrilato agujereada con los espacios de cada tecla del teclado, ya que si no, no podría escribir con las dos manos, y tendría que ir dedo a dedo. 

  • ¿Dónde se suele comprar? 

Se adquiere por Internet buscando por «ayudas técnicas a la discapacidad». Yo no lo he conseguido ver en ninguna ortopedia u otra tienda física como tal.

  • ¿Sabes si hay otras personas en la UVa con las mismas características que tú?

Supongo que alguna puede haber, pero si las hay, no tengo el placer de conocerlas.

  • ¿Qué le dirías a los alumnos que están en niveles preuniversitarios y que pueden tener también dificultades de movilidad o de otro tipo? 

Que sigan luchando para conseguir su sueño y una vida mejor, independiente y plena, porque estudiar facilita el camino y merece la pena, aunque sean muchos los miedos a afrontar, siempre se encuentra la solución. 

Espero que algún día mi lucha, junto a la de muchas personas con discapacidad, allane el camino para los que vengan y su marcha sea más llevadera. 

  • ¿Puedes recomendarnos algún libro donde se refleje la vida de una persona con discapacidad? 

Yo no soy mucho de leer historias de personas con discapacidad, porque considero que para leer injusticias y luchas constantes, ya tengo bastante con la mía, pero seguro que estoy equivocada y algo provechoso sacaría, pero aún no me ha llegado ese momento. 

A pesar de ello, me gustan mucho los cuentos ilustrados y tengo uno concreto de esta temática, con el cual me identifico, porque aunque sea fantasía tiene la esencia de la vida a la cual se enfrenta una persona con parálisis cerebral: “El reino de los mil escalones”, escrito por Manuel Ferrero e ilustrado por Laura Bécares.  

Por cierto, lo tenemos en la BUVa: https://almena.uva.es/permalink/34BUC_UVA/eseo99/alma991007474029705774

  • Dentro de los posibles trabajos que pueden desempeñarse en una biblioteca ¿qué te gusta más hacer? ¿Y menos? 

Me gusta bastante catalogar los recursos que ofrecen las bibliotecas, pero sobre todo me gusta innovar y diseñar pequeñas píldoras informativas, que aparecen en nuestras redes sociales, biblioguías, etc. 

Y no me gusta hacer pesados informes, que son necesarios para dejar constancia de nuestra actividad. 

  •  ¿Cuáles son tus aficiones? 

Soy aficionada a la lectura, al cine, sobre todo el de contenido social, al turismo cultural (me apasiona la historia del arte), a la natación y a probar los deportes adaptados extremos.

Ya que estamos, y aprovechando que me gusta el cine, os recomiendo un corto y una película que seguro que conocéis: 

 

Y para completar esta información, Vicky nos ha dejado unos cuantos enlaces de interés:

Asociaciones de discapacidad física: 

 Servicio de Información de Discapacidad (SiD) de la Universidad de Salamanca: 

 

Vicky no es una compañera más, bueno sí, pero también es una persona que nos está ayudando a saber más sobre las distintas realidades que pueden darse en la vida. 

Como habéis podido ver en esta entrevista, nos está ayudando a visibilizar mejor los problemas que ocasiona la discapacidad motora. 

Estamos aprendiendo tanto con ella, que solo podemos estarle muy agradecidos/as. 

Gracias Vicky por compartir con todos tu experiencia, que con toda seguridad servirá de inspiración a otras personas. 

 

Posdata: Y enhorabuena por haber aprobado la última oposición en nuestra universidad y pasar en breve a formar parte de forma oficial de la Biblioteca Universitaria. 

Carmen de Miguel

Trabajo en la Biblioteca "Reina Sofía"

7 comentarios en “En primera persona”

  1. La verdad es que es un gusto trabajar con Vicky.
    Solo la conozco por correo electrónico y por teléfono, pero es muy resolutiva y muy amable.
    Me ha gustado mucho conocerla mejor a través de este post.
    Suerte en tu próximo destino, aunque yo te voy a echar de menos en el que ocupas actualmente.

  2. Coincido totalmente con Miguel, aunque yo sí conozco a Vicky y me alegro mucho de que esté con nosotros… y más de que se vaya a quedar después de haber aprobado las recientes oposiciones ¡Enhorabuena! 🙂

  3. En la Biblioteca de la Yutera hemos tenido la suerte de contar con Vicky durante unos cuantos meses. La verdad es que su disposición para el trabajo es inmejorable y ha sido una compañera más, con lo que eso conlleva de esfuerzo añadido por su parte. Y nunca se ha quejado ni hemos tenido queja alguna de su trabajo. Una delicia de compañera. Mucha suerte y enhorabuena por las recientes oposiciones.

  4. Es una estupenda profesional y compañera, es un gusto trabajar con ella, doy fe.
    Gracias por compartir tu experiencia, la entrevista me ha resultado muy interesante.
    Muchas felicidades por esa plaza de funcionaria, estoy segura de que con el tesón que tienes no será la última.

  5. Mercedes Benito,
    Muchas gracias Vicky por tu entrevista, y enhorabuena por dar una visión tan clara de tu día a día; y de los retos a los que las personas con discapacidad tienen que enfrentarse constantemente (y no sólo para conseguir sus sueños).

  6. Muchas gracias compañeros por todos vuestros mensajes de apoyo y cariño, lo cual valoro enormemente.
    Esta es mi experiencia, pero es una de tantas,… Cada persona es un mundo, y yo sólo deseo que se vea y se trate a la personas con discapacidad como una más de esta sociedad diversa y compleja en la que vivimos.

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