Como cada 21 de mes, conmemoramos el Bicentenario del nacimiento de José Zorrilla, ilustre paisano de Valladolid:

“La amistad es como la música: dos cuerdas del mismo tono vibrarán ambas, aunque sólo se toque una”. José Zorrilla

Nació en Valladolid el 21 de febrero 1817 y murió en Madrid en 1893, es el representante principal del romanticismo medievalista y legendario.
Se hizo famoso dando recitales públicos y obtuvo numerosos honores entre los que sobresalen su nombramiento de cronista de Valladolid 1884 y su coronación como poeta nacional en Granada 1889.
Era ingenuo como un niño, bondadoso y amigo de todos, ignorante del valor del dinero y ajeno a la política, era independiente y se sentía orgulloso de ello.
Estudió derecho pero su pasión por el arte hizo que  su padre, el cual era un seguidor obstinado del absolutismo, lo enviara a su tierra natal para dedicarse a la agricultura, José Zorrilla huyo a Madrid en el lomo de una mula robada, iniciando su carrera precariamente.
Zorrilla comienza una vida enamoradiza y viajera, su primer amor fue una prima a la cual menciona en su poema “Recuerdo de Arlanza”
Y no la dejes ¡oh río!
Por respeto o por temor
De su doliente desvío;
El llanto que vierte es mío,
Que está llorando de amor.
¡Ay de la blanca azucena
Que sin lluvia bienhechora
Se agosta en la seca arena!
¡Ay de la niña que llora
Sobre las aguas su pena!
¡Ay de la angustiada hermosa
Por cuyos ojos deliro,
Por cuyos labios de rosa,
Por cuya risa amorosa
Enamorado suspiro! 
En 1839 contrajo nupcias con Florentina o¨ Reilly. Era viuda, mayor que el y tenia un hijo, fue un matrimonio infeliz por la desaprobación del padre, conflictos con el hijo y peleas entre madre y mujer.
Años mas tarde fue a París y participó en algunos cursos de la facultad de medicina, conociendo y relacionándose con  Dumas, George Sand, Musset y Gautier. Lamentablemente, ese mismo año muere su madre, lo que le causa gran melancolía.
Un año mas tarde vuelve a Madrid y dos años después recibe honores y se le nombra como miembro de la junta del recién fundado teatro español , la Real Academia lo admitió en su seno aunque solo tomaría posesión en el año 1885. En el año 1849 muere su padre, quien se negó a perdonarle la huida y la boda, dejándolo con una gran cargo de conciencia.
En 1851 huyo de su mujer y se estableció en París y tres años más tarde en Londres.
Al fallecer su esposa, regresa a España, en 1866, y se casa de nuevo con Juana Pacheco en 1869, viviendo con apuros económicos.
Murió en Madrid tras una intervención quirúrgica para extraerle un tumor cerebral, su entierro fue un gran homenaje.

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