Durante las Jornadas de “Campus inclusivo” que se celebrarán  entre los días 10 al 20 de julio, los estudiantes participantes podrán comprobar  por medio de talleres, visitas y juegos la realidad la vida universitaria. Y también que con esfuerzo podemos conseguir que estudiar en la Universidad esté al alcance de todos. Sus opiniones, además,  nos servirán para mejorar.

En uno de estos talleres  participará nuestra compañera Vicky, que actualmente trabaja en la Biblioteca del Campus Miguel Delibes. De su experiencia podemos aprender.

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UNA EXPERIENCIA DIVERSA

Cada etapa de la vida tiene su aquel, y en ella se mezclan incertidumbres, ilusiones, inseguridades, expectativas y nuevos retos. Y la vida universitaria no va a ser diferente.

En esta etapa acontecen numerosos cambios: en mi caso, una nueva ciudad, vivir sola sin la ayuda de mi familia, afrontar unos estudios… Y todos diréis: pues lo que le sucede a cualquier persona. Y sí, razón tenéis. Pero todo ello tiene un hándicap añadido cuando tienes una discapacidad.

Con una discapacidad física motora tuve que afrontar todos estos aspectos. Al principio, la verdad, con mucho miedo, ya que era la primera vez que salía de casa. La actividad más cotidiana suponía un reto. Una simple ducha, comer en el comedor universitario sin ayuda, el acceso a la facultad, coger apuntes…

Pero con esfuerzo y espíritu de superación me demostré a mí misma que era una persona igual que los demás, con los mismos problemas aunque, bien es verdad, con ciertos matices que ni el más sagaz se daría cuenta. Y también me demostré que podía vivir mi vida y no sentirme dependiente de nadie.

fotoQuizás este haya sido mi mayor aprendizaje y logro durante mi estancia en Salamanca.

Me aventuré a estudiar una carrera, Biblioteconomía y Documentación, cuya palabreja al principio no sabía ni qué era, pero allá me fui.  A medida que pasaba el tiempo me di cuenta de que no me había equivocado y que realmente quería trabajar en una biblioteca, por muy aburrido que a algunos les pueda sonar.

Los estudios no fueron fáciles, y no por mí sino por parte del profesorado y algunos compañeros que no entendían lo que supone una discapacidad.

No se trata de bajar nivel de conocimiento y de exigencia. Es tan sencillo como proporcionar los medios necesarios para partir desde el mismo punto que los demás.

Con el tiempo, mi esfuerzo y amor propio me licencié, demostrando a todos, e incluso a mí misma, mi ansía de superación y lucha.

Pocas veces te das cuenta en el momento para qué sirve todo el esfuerzo que uno tiene que hacer. Es a día de hoy que encuentro mi recompensa, trabajando en la actualidad en la Biblioteca de esta Universidad.

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