Exposición » Educación y crisis climática en Ghana»

En la última década la inversión económica de países extranjeros en las naciones del África Subsahariana se ha visto incrementada exponencialmente. En la actualidad, China es el mayor socio comercial de África, por delante de Estados Unidos, Rusia y Reino Unido. Si hubiese que encontrar una analogía histórica con la política económica que está llevando a cabo el gigante asiático en el continente africano sería el Plan Marshall americano tras la Segunda Guerra Mundial. Las razones de la inyección de capital en ambos escenarios son de carácter político y económico. Estados Unidos necesitaba de un aliado político para hacer frente a la Unión Soviética, a la vez que demandaba la recuperación económica de Europa que acabaría siendo su mayor socio comercial. En el caso de la actual inversión china en África, podemos diferenciar tres motivos: el primero, el acceso a recursos energéticos y determinadas materias primas (metales, madera, sector pesquero…); el segundo, nuevos mercados para sus productos y empresas; y el tercero, influencia política directa e indirecta al reforzar los vínculos con los países africanos.

Ghana es un país de 30 millones de habitantes situado en el Golfo de Guinea. Como la gran mayoría de paises del África Subsahariana, este país destaca por sus recursos naturales. Tiene una línea de costa de una extensión de 539 kilómetros, lo que le aporta una gran variedad de ecosistemas marinos y litorales. Los sectores de producción más relevantes para la economía ghanesa son la agricultura y la pesca. Este último sector es uno de los que se ha visto negativamente afectado por las inversiones extranjeras. A falta de confirmación oficial, se estima que Ghana tiene la mayor flota atunera del continente africano; los pescadores ghaneses capturan el atún (principal pescado en el país) de manera artesanal. Las compañías chinas se han hecho con el 90% de la pesca industrial en Ghana. Esta actividad económica ha pasado de ser un elemento para impulsar el desarrollo del país a poner en peligro el medioambiente ghanés. Es más, no solo ha producido la destrucción de ecosistemas marinos y la sobreexplotación de especies animales, sino que también ha relegado a las comunidades tradicionales pesqueras y ha incrementado sus niveles de pobreza.

En el caso de la agricultura, es un sector que emplea a más de la mitad de la población. El cacao y el karité son las materias primas más cultivadas y exportadas por Ghana. Esta actividad económica se ha visto impulsada tanto por medidas del gobierno ghanés como por fondos internacionales debido al peso que el sector tiene en el país. Queda aún mucho camino por hacer ya que la mayoría de explotaciones agrícolas son de carácter tradicional, de menos de 2 hectáreas. La falta de infraestructura, las técnicas obsoletas de cultivo y el clima adverso, hace que los agricultores se vean gravemente afectados por la pobreza y la inseguridad alimentaria, especialmente en las zonas rurales. Respecto al impacto de inversiones extranjeras en este sector, se ha visto cómo han perjudicado a industrias locales e incumplido los estándares medioambientales y laborales (por ejemplo, trabajo de menores o jornadas laborales abusivas).

En la última década, Ghana está siendo usada por Europa y EEUU como vertedero de sus residuos provenientes del sector tecnológico. En Agbogbloshie, un barrio de la capital, Accra, se ha convertido en el vertedero de chatarra electrónica más grande del mundo, abarca 10,5 hectáreas. Además, Ghana está experimentando un aumento  en la producción de productos plásticos  y, como consecuencia de ello, ha provocado un aumento proporcional de los desechos de este material, especialmente en las áreas metropolitanas. La adopción de técnicas más higiénicas de envasado de alimentos, agua  y  otro tipo de productos ha hecho que se reemplacen los métodos de empaquetado tradicional, a través de hojas de los árboles, por envases de plástico. Sin embargo, no se ha llevado a cabo una adecuada política de gestión de residuos plásticos, dando como resultado un país lleno de desechos plásticos, sucio y con los diversos problemas de salubridad que ello conlleva. La gestión sostenible de residuos sólidos es un problema crítico para un país en dearrollo como Ghana, y también  para el bienestar general de su población.  La recuperación y el reciclaje de residuos plásticos tienen un largo camino por recorrer en Ghana:  deben institucionalizarse y regularse,  integrándose de forma  adecuada en las políticas nacionales. Además,  es necesario educar sobre el cuidado y respeto al medio ambiente. La educación se enfrenta a dos retos inexorables, que son el desafío social y ecológico, ambos relacionados. Por un lado, se debe contribuir a la formación de los niños y jóvenes para hacer frente a la situación medioambiental actual y futura de Ghana. Por el otro, resulta imprescindible la transformación de las estructuras y la gestión de los recursos de este país. Ambos factores solo podrán llevarse a cabo a través de un cambio de mirada que venga dado por la educación.

La exposición forma parte de un proyecto para el Desarrollo financiado por el fondo de Cooperación Internacional de la Universidad de Valladolid.

Cándido Cantalejo, comisario de la Exposición y voluntario de la ONGd ADEPU

José Luis Parejo, profesor del Departamento de Pedagogía de la Universidad de Valladolid y secretario de la ONGd ADEPU