Lectura fácil, inclusión y aprendizaje

El tema de la lectura fácil preocupa mucho a las bibliotecas porque, entre otras cosas, tenemos una función y una responsabilidad hacia toda la sociedad como instituciones de apoyo a la información, el conocimiento, y el autoaprendizaje a lo largo de toda la vida, y por supuesto hacia la inclusión de los colectivos más desfavorecidos y marginados.

Ya se ha tratado este tema con anterioridad en este blog, en relación con una charla-coloquio sobre Lectura Fácil que se celebró el 22 de abril de 2014 en la sala Espacio Abierto de la Biblioteca Reina Sofía con miembros de la Asociación de Lectura Fácil de Castilla y León, y que podéis leer haciendo click aquí.

Queríamos insistir en la lectura fácil esta semana en que se celebra en la Universidad de Valladolid el X Encuentro de la Red de Servicios de Atención a Personas con Discapacidad de las Universidades (SADPU), bajo el lema “Hacia una universidad inclusiva”. 

Las personas con discapacidad, así como cualquier grupo en situación de exclusión, suelen ser marginados en servicios y entornos públicos, educativos, sociales, económicos, laborales…, y muchas veces la discapacidad y la exclusión están relacionadas con las dificultades para acceder a la información.

Instamos a una toma de conciencia sobre este tema, y recomendamos la lectura del post publicado en blog Información y Tecnologías, titulado: Lectura fácil para todos y todas (30/05/2019).

Recordemos que, según las Directrices de la IFLA (1998), las personas destinatarias de lectura fácil serían: personas con discapacidad intelectual, personas con enfermedad mental y trastornos del comportamiento, personas con dislexias y otras dificultades lectoras, personas sordas y sordociegas, personas con demencia, inmigrantes recientes, personas de baja alfabetización, presos y personas de exclusión social.

Y del post mencionado anteriormente de Lectura fácil para todos y todas (30/05/2019), copiamos lo siguiente: algunas buenas prácticas sugeridas son:

  1. Utilizar lenguaje directo y vocablos conocidos por la audiencia
  2. Emplear oraciones cortas y con una sola idea (no coordinadas ni subalternas)
  3. Evitar por completo las metáforas y palabras ambiguas
  4. Colocar pocos adjetivos
  5. Utilizar fuentes sin serifa o paloseco y con un tamaño superior a 12 o 14 puntos
  6. Utilizar un buen espaciado entre líneas y párrafos.
    1. Excepción: para la dislexia, se recomienda emplear el interlineado sencillo entre línea y línea
  7. Establecer buen contraste texto-fondo
    1. Excepción: para la dislexia, evitar los fondos brillantes o blancos luminosos; los grises tenues son los mejores. La combinación ideal entre texto fondo es crema/negro
  8. Utilizar otro medio además del color para resaltar o transmitir información
  9. Distribuir visualmente los conceptos mediante listas numeradas y/o viñetas
  10. Colocar el texto en una sola columna
    1. Excepción: para la dislexia, utilice una columna ancha (44 a 46 caracteres) y por consiguiente, distribuido en menos líneas
  11. Evitar la alineación justificada. Prefiere la alineación izquierda
  12. Incorporar códigos de colores. Especialmente, en los casos de trastorno del déficit de atención en los cuales codificar las acciones a realizar con color ayuda a guiarlos en el recurso
  13. Reforzar los conceptos con ilustraciones simples y pictogramas, sobre todo en el caso de la afasia y el trastorno de aprendizaje no verbal donde la representación gráfica de las palabras resulta casi imprescindible para la comprensión.
    1. Excepción: en las personas con dislexia se recomienda evitarlos
  14. En el caso de ser un ebook, web o multimedia, se recomienda incorporar, para reforzar, audios o videos ejecutables a voluntad (no de ejecución automática).

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